
La bebida y para más inri los espirituosos, aguardientes o destilados han estado muy unidos siempre al estilo de los hombres. Y sobre todo han sabido transformarse a lo largo de la historia, adaptándose al hombre contemporáneo. Es el caso de la bebida que os traigo hoy, el ron. Bebida de corsarios, marineros y piratas durante siglos y bebida caliente, dulce y mestiza para el hombre intercultural que sabe vivir y disfrutar hoy en día.
Me encanta contar curiosidades sobre los temas que trato, con la Ginebra os conté aquello sobre el consumo de Dry Martinis por parte de las señoras de la alta sociedad y sobre el ron no podía ser menos que contar sus inicios. Es muy habitual ver en las películas de los marineros intrépidos del mar del Caribe beber y beber y luego armar esas enormes peleas. El alcohol que bebían no era otra cosa que el antecesor del ron actual. Aquella bebida se llamaba “tafia”, el ron de los marineros, que era una bebida fermentada, muy sucia a la vista; rones muy ásperos y duros.
En este caso el ron cambió y evolucionó poco a poco convirtiéndose en el actual. Gracias al proceso de fabricación se consigue un ron muy diferente. Aunque todo sea dicho, no es solo diferente el ron actual al pasado si no que también tenemos rones totalmente diferentes dependiendo el lugar de producción y fabricación del mismo. No es lo mimos uno de cuba que uno venezolano. Para todos ellos habrá detractores y partidarios, pero son como el vino, hay que saber apreciar las peculiaridades de cada uno.