Miedos a la hora de ir a la peluquería

La cita con la peluquería es de las más temidas por muchos, incluso más que ir al dentista. Sabes cómo vas a entrar, pero no sabes cómo vas a salir. Por mucha idea previa que lleves en la cabeza, el resultado puede ser uno completamente distinto. ¿El por qué? Aún no lo he descubierto, pero la regla siempre se cumple.
Las peluquerías son ese lugar inhóspito al que se rechaza ir y se va dejando hasta que el corte anterior ya deja de mantenerse por sí solo y se convierte en un cuadro de arte moderno, es decir, para algunos una obra de arte, para otros una patada en el estómago, y para el artista, en este caso, para quien lleva el corte, algo indescifrable y sobre lo que no quiere dar explicaciones.
Cuando pasa un mes del corte, fecha en la que los propios peluqueros confiesan que es cuando deja de verse el “corte” y ya es sólo “pelo”, es cuando llega esa decisión de ir o no ir, por lo general.
